Autor

Frai Martín Sarmiento

Fray Martín Sarmiento (Villafranca del Bierzo, 1695 - Pontevedra, 1772) es uno de los primeros galleguistas, un sabio de insaciable curiosidad, investigador agudo y polifacético. Con todo, fue olvidado en los estudios tradicionales y en la valoración histórica. Dos siglos después de su muerte, y sobre todo desde que en 2002 se le dedicó el Día de las Letras Gallegas, su figura comenzó a resurgir. Sarmiento es autor, entre otras obras, de la Demostración del Theatro Crítico Universal (1732), la única obra publicada en vida; Colección de voces y frases gallegas (1745), Viaje a Galicia (1745), Pensamientos crítico-botánicos (1752-1762) o Sobre el lobo cerval (1760).

Libros del Autor

MEMORIAS PARA LA HISTORIA DE LA POESÍA, Y POETAS ESPAÑOLES (Obras póstumas)

29,00 

Páginas: 429
Lengua: castellano
Colección: Facsímiles Siglo XVIII
Año 1ª edición: 1775
Año edición facsímil: 1988
Medidas: 15,5 x 21 cms.
ISBN: 84–85311–70-1
Prólogo: Eligio Rivas Quintas

 

 

Martín Sarmiento es una de las grandes personalidades de Galicia. La obra que editamos en facsímil (encuadernada en tapa dura y en edición de lujo) fue publicada originariamente por Ibarra en Madrid en 1775, tres años después del fallecimiento de este ilustrado nacido en Villafranca del Bierzo (León).

Estas Memorias para la historia de la poesía, y poetas españoles son todo un tratado completo de las letras hispanas. Como afirma, en el Prólogo, el doctor en Filología Románica Eligio Rivas Quintas, “el Padre Sarmiento va directo a las fuentes, a menudo a los propios originales. Es uno de los primeros en abrir caminos tanto en la literatura castellana como gallega. Analiza el Cantar del Mío Cid y su significado en la épica, su antigüedad y la métrica, luego de leer todo el manuscrito. Se lamenta de que no haya quien dé imprima la poesía de Gonzalo de Berceo y se ofrece, si tal sucediera, a comentarla él mismo. Enseguida se da cuenta de los valores que encierra el Arcipreste de Hita en la peculiar miscelánea del Libro del Buen Amor. Y adivina toda la dimensión de nuestra Escuela lírica galaico-portuguesa cuando aún no habían aparecidos los Cancioneros”.